NO SOY MARIE KONDO (¡NI LO QUIERO SEEER!🎶🎶)

Me  recuerda el título a  una estrofa de la canción "Al pasar la barca". Aparte de eso, lo que sí es cierto es que en mi casa y en mi vida necesito orden.


Reconozco que me caracteriza mi naturaleza desordenada. No es algo que se lleve en los genes.  Mi madre ha estado siempre detrás de mí inculcándome el orden y no lo ha terminado de conseguir, y reconozco que cuando entro en casa de alguien que tiene las cosas al milímetro me sorprende en positivo y me da hasta cierta envidia; aún recuerdo la casa de una antigua compañera del colegio anterior; allí, en casa de Mari Pepa, cada cosa tenía su lugar y todo estaba perfecto.  No sé si pensar en qué sí que puede haber algún componente hereditario, pues en esa familia todos eran muy ordenados.  Mi hijo es como yo...pero yo no soy como mi madre. ¡Formas de ser! ¡Aunque para lo que sí tengo orden es para mis apuntes y escritos...aquellos apuntes que todos me pedían en la Facultad!

Hace unos años descubrí en aquellos nuevos grupos de Facebook a los cuales estamos tan acostumbrados hoy en día, algunos que se ocupaban de limpieza y organización del hogar (para aquellos que hayáis leído mi entrada anterior, ya sabéis que en Pinterest cuento tanto con un tablero dedicado a este tema y al bullet journal exclusivo para los temas de la casa).  Conocí a través de estos grupos la existencia de "gurús", blogueras, "youtubers" dedicadas a estos temas. Durante muchos años he formado parte de estos grupos, de manera más bien pasiva, leyendo las preguntas y las aportaciones de las demás, poniendo en práctica algunas de sus enseñanzas y viéndome inmersa de refilón en discusiones virtuales originadas por nimiedades pero...¡ya se sabe lo malo que tienen las redes sociales! ¡Qué el no estar cara a cara parece que envalentona a algunos y algunas que creen tener el don de la omnisciencia, del control pleno y de la libertad de insultar sin ton ni son! ¡los llamados trolls! Estas historias ajenas a la esencia de los grupos y el alejamiento de la temática concreta ha ido haciendo que los vaya abandonando, aunque aún continuo en algunos de ellos.

Las administradoras de estos grupos, y lo tengo que decir en femenino porque, hasta donde yo sé, no hay ningún hombre que administre ningún grupo de este tipo, se convierten en expertas y empiezan a "reclutar" infinidad de seguidores que "se ciegan", y si atreves a contradecir a la líder, se "tirarán a tu yugular" en cuanto te atrevas a rebatir alguna de sus aserciones.  Esta es la sensación  que tengo después de los años.  Escriben libros, aparecen en programas de radio y televisión exponiendo sus prácticas y "acumulan" (mala palabra para ellas, cuya tendencia va hacia el minimalismo) miles de seguidores (aunque el público suele ser femenino en su mayoría).

Algunas, al menos las que yo conozco, escriben su libro o publican sus vídeos partiendo de otra gurú anterior aunque realizando los cambios pertinentes...o no.  Hasta aquí todo normal, pero lo que pretendo con esta entrada es dar mi opinión sobre ciertos métodos; y sí, en este caso me estoy refiriendo a uno de los libros que, en los últimos dos años ha liderado las listas de ventas en el apartado de mantenimiento del hogar y la vivienda.  Sí, me refiero a "LA MAGIA DEL ORDEN" de la japonesa Marie Kondo (Tokio, 1985) en el cual explica su método Konmari para establecer el orden, con una tendencia ciertamente minimalista (a veces, en exceso).

 Marie Kondo ordenando ropa


A raíz de la publicación de este libro, han surgido grupos como los que os nombraba con anterioridad, en los que la administradora, fan declarada del método, expone en sus vídeos cómo lo lleva a cabo, ayuda a los miembros del grupo a organizarse...¡pero de ahí no te salgas porque entonces te nombrarán persona "non grata" y puede que "hasta te propongan para abandonar el grupo"!  

Os voy a poner un ejemplo; Marie Kondo dice que para poner las cosas en orden no es necesario comprar cajas ni objetos de almacenaje (¡Sí, adictos a IKEA y a bazares, tapaos los ojos e intentad no releer lo que acabo de escribir, que no os engañe el Trofast!) sino reutilizar aquello que tienes en casa como, por ejemplo, cajas de zapatos (para el medio ambiente genial pero...no siempre es posible). Hace unos días en el grupo de Facebook del que os hablo, surgió una pregunta y es que alguien quería saber dónde podía comprar unas bandejas de metacrilato para el frigorífico (Yo las tengo, las adquirí en TEDi y van muy bien para mantener el frigo en orden; podrías meter un recipiente de plástico, pero igualmente habría que comprarlo). Mucha gente le fue dando respuesta, yo también lo hice pero en este caso fue un chico el que casi enfureció literalmente porque comprar utensilios de almacenaje era casi un ultraje para la creadora del método. La sangre no llegó al río en esta ocasión...pero de vez en cuando casi llega.




Como os he dicho anteriormente, llevo ya unos cuantos años envuelta en este tema de la limpieza y el orden en el hogar y unos cuantos libros leídos, entre ellos este que nos ocupa como no podía ser de otra manera.  Tantos que, igual que han hecho estas gurús y administradoras, yo podría escribir mi propio libro al respecto, pero no sería de recibo puesto que en mi casa el orden va "por épocas". Precisamente creo que lo importante de leer e informarse sobre todos los métodos es extraer las ideas necesarias, las que a cada uno le vengan bien de acuerdo con sus circunstancias y no tomarlo todo al pie de la letra; y eso es precisamente lo que vengo a criticar en esta entrada, el cómo algunas personas siguen el método a rajatabla y en el momento en el que tú muestras que te sales de esa línea, te critiquen y se vean en el derecho de llamarte de todo (¡que a mí personalmente no me ha pasado porque, como os decía antes, en los grupos suelo mantenerme al margen,🙈🙉🙊 pero realmente hay que tener la mente más abierta a nuevas ideas que aporten!).

De todos estos grupos he ido aprendiendo y adquiriendo hábitos, y de hecho llevo un verano (ya que no he podido salir, al menos había que aprovecharlo de alguna manera) de "destrasteo" importante. No exactamente siguiendo el método ya que la regla principal que inspira a Marie Kondo para ordenar es el apego emocional que le tengas a un objeto, que lo toques, lo mires ¡casi que lo abraces! y notes si te hace feliz; si es así, quedátelo, y si no ¡fuera sin más dilación!  No hay que ponerse tan sentimental, pero sí darse cuenta de que el objeto, documento, etc., te sirva, te haya servido ya, tenga un valor sentimental más o menos fuerte...como veis, yo me muevo más por la parte práctica y durante estos meses me he desprendido sobre todo de papeles y documentos que sirvieron en el pasado y ya no tienen utilidad, que han estado conmigo años y han vivido varias mudanzas pero cuya existencia ya no tenía razón de ser.  Pero no todo lo he "perdido" ya que una labor importante en estas jornadas ha sido la de escanear (y aún me queda mucho, sobre todo fotos) documentos, instrucciones de aparatos en uso, dibujos de mis niños, etc. y guardarlos en Evernote.  ¡Ahí se quedan, todo para mi nube! ¡Ahora hasta me va sobrando sitio en algunas estanterías!

Como anécdota, cuando a principio de año leí el libro, en el momento en el que Marie habla precisamente de los documentos, al mencionar las nóminas me dejó casi de piedra (¡es que para mí es imposible comulgar al 100% con ella): "Míralas; ¿Has cobrado?, ¿Es lo que pone en el papel?; pues directamente ¡tíralas!"  Justo en ese momento se me vino a la cabeza un momento dado en el que llevé mi declaración de la renta a un gestor y por temas de compraventa de piso ¡Ã©ste me pidió las declaraciones de los seis o siete años anteriores! Por suerte, con el certificado digital puedes acceder a tus documentos pero...¡Marie Kondo no ha tenido que pedir nunca una ayuda o subvención en España!

En conclusión, lo mejor es ir creando un método un tanto ecléctico, que se adecúe al ritmo y al estilo de vida de cada uno, y por supuesto respetar esto aunque el otro siga el método (de Marie Kondo, de Flylady, ¡de quien sea!) a pies juntillas.  Y hay que entender una cosa: Me resulta curioso que algunas de estas administradoras de grupos de Facebook que lo organizan todo tan bien, o tienen sus hijos ya creciditos o, como la última a la que he visto en vídeo en Youtube, no los tienen; ¡de este modo puedes ser no sólo minimalista, sino "miniminimalista"! (palabra inventada por mí); cada familia y cada casa es un mundo, y seguramente el salón de esta señora no tenga nada que ver con el mío, en el que habitan dos niños y se ha convertido en una pseudosala de rehabilitación y fisioterapia en la que se mezclan juguetes diversos con muchas luces y sonidos con pelotas terapéuticas y el álbum de la Liga con sus respectivos cromos para cambiar.  O como escuché el otro día en un videovlog a Porporaporpita "en la casa donde hay un niño y un perro, el salón nunca puede estar en orden"(pero se debe intentar, claro).

Todo esto nos lleva al minimalismo pero de eso os hablaré en otra ocasión.  No se puede prescindir de todo ¡en mi opinión, por supuesto! De muchas cosas sí ¡pero no creo que la carencia casi total de objetos dé una felicidad plena! ¡De momento, eso sí, me voy librando de un posible futuro Síndrome de Diógenes ,así que algo es algo!

Como siempre, espero que hayáis disfrutado de la lectura y os animo a comentar, a continuar leyéndome en el futuro y a que procuréis mantener el orden en vuestras casas y sobre todo en vuestras vidas.


¡Feliz entrada en Septiembre!

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